Un stand es una versión en pequeña escala de la entidad original. Una escenografía que identifica al producto o institución que procura representar. Así lo entienden los cientos -por qué no miles- de puestos que componen la edición 37 de la Feria Internacional del Libro. En ese concierto, el espacio de Tucumán presenta una fachada inequívoca -la de la casona independentista más famosa del país- cuya puertas abiertas invitan a pasar a husmear en los estantes y vitrinas, a tomar asiento en una banqueta minimalista para leer, conversar o contemplar un espectáculo musical.

Un lugar de reunión hospitalario: ese fue el concepto que la Representación Oficial de la Provincia en la Ciudad de Buenos Aires quiso plantear en la Feria. "Aquí exponemos el universo de los libros tucumanos al país y el mundo", comenta Pablo Tonelli, director de la Representación. "Este entorno participativo donde pueden estar presentes todos los autores que así lo quieran trasciende lo meramente literario. Hay música, danza y talleres. Este año, además, hicimos un esfuerzo por exponer ejemplos de la dramaturgia", agrega Mercedes Viegas, coordinadora del Área de Cultura de esa especie de sucursal que tiene el Gobierno de la provincia en la capital argentina.

Un stand que fue financiado por medio del Consejo Federal de Inversiones y que, según Tonelli, costó alrededor de $220.000. Y que busca que no falte un rincón para la narrativa provincial en este acontecimiento de masas. Las autoridades de la Representación defienden el protagonismo de los creadores independientes, aunque dos de los tres autores presentes en el acto del Día de Tucumán en la Feria hayan sido funcionarios públicos (Mauricio Guzman, presidente del Ente Cultural, y Susana Montaldo, legisladora alperovichista).

Voces contrapuestas

"La organización de aquella actividad estuvo a cargo del Ente Cultural. Nosotros garantizamos que todos los escritores que deseen estar en la muestra puedan hacerlo", afirma Viegas. Ella cree que el precio de participar en la Feria debe ser considerado una inversión y no un gasto. "Invitamos a todo el mundo, a todas las instituciones vinculadas con la producción editorial", añade Tonelli.

El nivel de adhesión a la propuesta de la Representación depende del interés de creadores y organizaciones, y de la disponibilidad de copias. A veces, la participación cambia de año a año. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Tucumán pasó de tener una presencia discreta a otra decisiva (por medio de su editorial, ED-UNT). El Centro Cultural Rougés hizo el proceso inverso.

Pese a que la intervención de la provincia en la Feria ha crecido año a año, algunos advierten que esa estrategia busca más un impacto estético que cultural. "Las autoridades de la Representación no saben quién es Octavio Cejas, no conocen a los creadores. Son porteños que intentan ?vender? un Tucumán sin tucumanos", se queja Lucía Mercado, escritora oriunda de Santa Lucía y radicada en la Capital desde hace cuatro décadas.

"La respuesta a la crítica de Mercado está en los hechos", replica Tonelli. Asegura que las acciones de la institución que dirige traslada correctamente a Buenos Aires el movimiento artístico y cultural vigente en Tucumán. Viegas, a su vez, enfatiza que, si bien es necesario conocer lo que ocurre en la provincia, más importante aún es conocer cómo funcionan las cosas en Buenos Aires. "Nuestra función es colocar a Tucumán en la escena porteña. Una empresa extranjera busca un gerente del país donde va a poner una subsede porque necesita comprender los códigos de un lugar que desconoce", compara.

Ambiciosos planes

En el contraste de criterios surge una impresión: a fuerza de continuidad, la provincia se ha consolidado en la Feria del Libro. Tanto es así que las autoridades ya están pensando en cómo mejorar la oferta en la edición de 2012. Una idea es celebrar el bicentenario de la Batalla de Tucumán y, de paso, volver a llamar la atención sobre los 200 años del 9 de Julio de 1816. La otra opción es pensar el stand en función de una figura emblemática. En ese campo, la primera alternativa no es un escritor. En la Representación se inclinan, más bien, por un imán efectivo con poco margen de riesgo como el que encarna Mercedes Sosa, la tucumana más popular del mundo.